¿Cuál es la promesa de una marca?

Toda marca tiene una promesa con su público, ¿Sabes cuál es la promesa de tu marca?

Iniciemos haciéndonos una pregunta
 
¿Cuál es tu marca?
Pista: No es tu logo
 
En un mundo superpoblado como el nuestro, con muchísimas alternativas donde elegir (Más de 50 clínicas dentales tan solo en una ciudad y más de 19 mil combinaciones de bebidas en Starbucks) y un montón de cosas que son “suficientemente buenas”, puedes considerarte afortunado si consigues tener una marca. 
 

¿Y entonces, qué es una marca?

Una marca es un atajo hacia las expectativas del cliente.

Seth Godin en This is Marketing

Sabiendo esto necesitamos hacernos otra pregunta

¿Qué espera obtener el cliente cuando te compra, cuando se reúne contigo o cuando contrata tus servicios?

Para conocer esa respuesta nos tenemos que hacer otra pregunta:

¿Cuándo eres tú el cliente, que esperas recibir?

Esa es la promesa de tu marca y de las marcas.

Algo que prometemos dar al cliente o que una marca promete darnos a cambio de consumir productos o servicios.

¿Qué esperas recibir al tomar una coca cola?

El sabor único.

¿Que esperas recibir al ir a Starbucks?

La experiencia de usuario. ¡Qué bonito es que te traten con empatía, te sonrian y pongan tu nombre en el vaso! Ah, pero eso no es todo, si eres cliente frecuente te empiezan a llamar por tu nombre ¿Qué magnífico, no?

¿Que esperas recibir al pedir un Uber?

Seguridad, respeto, paciencia. 

¿Que esperas recibir al comer una hamburguesa de McDonald 's?

Su sabor, las maravillosas papas, su espacio.

¿Ahora te das cuenta?

Eso es la promesa de tu marca y de las marcas, algo tan simple pero a la vez tan complicado.

¿Y si no lo recibes que pasa?

Enojo, frustración, tristeza, sientes que te han engañado.

Piensa, ¿Qué promesa le estás dando a tus clientes, alguna vez la has roto?

La única razón por la que las marcas tienen fans verdaderos es porque han conseguido reunir un grupo de personas que se han comprometido con ellas, de tal modo que siempre están esperando que les den algo que valga la pena.  

No es una expectativa concreta, sino emocional.